lunes, 17 de diciembre de 2012

Grande y fuerte.

¿Duele no?, ya no recordabas lo que era que tu estado de ánimo dependiera de otros. Tiene tu corazón en su mano, toda tu alama, no necesita más que apretar para que duela, para que supliques entre sollozos que pare, que ya basta, que no es esto lo que quieres. Sin embargo tú misma te has puesto en esta situación, ingenua, niña tonta; mírate ahora encogida en una esquina, indefensa. Fue decisión tuya dejarle asediar tu fortaleza de metal, esa tan infranqueable, tan indestructible...¡por favor!¡no me hagas reír!, le abriste la puerta de par en par, si no lo hiciste ya desde el primer segundo me jugaría el cuello a que el primer "te quiero" fue tu perdición absoluta.
Esto es una balanza, pequeña; te guste o no, se llena a ambos lados: lo bueno y lo malo. Pero cuando se rompe el equilibrio, ¿entonces qué?, si cae a tu favor todo perfecto, pero si cae en tu contra y te aplasta ahí si es un problema.
Te enfadas con él porque no lucha, pero ¿a caso lo haces tú?; le gritas en tu fuero interno que madure y sin embargo no te salen las palabras ni para susurrárselo, tienes demasiado miedo de perderlo.
Tienes el agua hasta el cuello, es salada, piensa que igual es por tus lágrimas. Elige rápido, nada para salvarte a ti, para salvaros, o ahógate.
Sabes que puedes, sabes que quieres y que lo quieres; y lo peor,  sabes que te arrepentirás si no lo haces. Ahora que ya has saltado al vacío déjate de tonterías y  lucha, pequeña. Tu eres más que esto, tu eres grande y fuerte.

martes, 14 de agosto de 2012

Summer paradise.

En el momento en que me dijiste “vou ter saudade de você” faltó poco para que me saltaran las lágrimas, sólo tu sonrisa tan implacable como todos estos días me tranquilizó para poder darte un último abrazo y después un beso lleno de serenidad. Y es que ¿cómo se puede sentir tanto en tan poco tiempo? Simplemente tres palabras: amor de verano.
 Todo es tan intenso porque sabes que se va a acabar antes de que te de tiempo a pestañear, tienes que aprovechar al máximo cada segundo a su lado, y eso hace que hasta el último de tus nervios vibre con un simple roce. Un amor de verano es alguien a quien conoces y con quien conectas desde el primer momento, sin hablar ningún idioma en común conseguiís entenderos a la perfección y cuando no lo haces buscais la manera, o simplemente os reís de la situación. Es una persona capaz de caminar una hora cada para pasar la mañana contigo en playa y otra hora para poder verte de noche aunque sólo lo que duran un par de canciones. Cuando quedas con él para tomar algo por la tarde, se convierte en una bolsa con un par de cervezas, te da un beso, te coje de la mano y te lleva hasta la playa más bonita que te puedes imaginar. Un amor de verano significa besos salados, caricias con arena, puestas de sol, mil mensajes de texto o sexo en una tumbona.
 Y sobre todo un amor de verano siempre termina con un "volveremos a vernos" y eso puede ser un verdadero final o el principio de toda una vida.

martes, 7 de agosto de 2012

Yaya.



Hacía ya mucho tiempo que no me invadía esta sensación y de repente llega, tan devastadora como siempre, tanto que se me encoge el pecho como si fuera la primera vez que lo siento. Y es que te echo tantísimo de menos que creo que nunca voy a poder asimilar que ya no estás conmigo, y lo peor de todo es que no vas a volver. Diría que me consuela pensar que estés donde estés cuidas de mi, pero no es cierto, no me vale de nada, yo lo que quiero es tenerte aquí, que me abraces y que me digas que quieres, que me arropes antes de dormir y me des un beso en la frente antes de apagar la luz. Quiero verte sonreír todas los días, que nos riamos a carcajadas, que demos paseos interminables, que me peines el pelo mientras vemos la tele, que me llames caramujo, pequeña y mil cosas más, mil de esos apodos cariñosos que no he vuelto a escuchar, y aunque los escuche no suenan igual. No es tu voz, nadie es como tú y nunca lo va a ser Por mucho que quieran parecerse a ti, es imposible. Eras la mejor persona que había en este mundo y me dejaste demasiado pronto. Pensé que ese momento nunca llegaría, pero estaba tan equivocada. Pensé que estarías aquí para apoyarme en todos los momentos importantes de mi vida, para darme mil consejos, para hacer mi vida un poco mejor. Nunca me perdonaré a mi misma no haberte dicho adiós y aunque sé que jamás me lo tendrías en cuenta no puedo evitar odiarme por ello. lo daría todo por poder pasar cinco minutos más contigo, o incluso uno solo. Sin embargo no se si sería capaz de despedirme de ti y dejarte marchar, diría que hacerlo por segunda vez es incluso peor, pero lo cierto es que nunca he sido capaz de decirte adiós realmente y probablemente no seré capaz en toda mi vida. Cada vez que cruzo esa puerta te busco en tu silla, te busco en cada rincón aun cuando sé que no vas a estar. Te busco para cogerte la mano y hablarte aunque no me vayas a contestar, contarte mi día, mi semana, toda mi vida. Para que cuando me veas sonreír me la aprietes para decirme a tu manera que estás ahí conmigo, aunque no puedas hacer nada para demostrármelo. Sería genial que existiese el cielo, porque tu seguro que estarás allí y así por lo menos podríamos volver a estar juntas de nuevo, y esta vez sería para siempre.

viernes, 15 de junio de 2012

#L


Se despertó en aquella cama, como tantas otras veces, con un brazo rodeando su cintura. Se giró para besarlo, él abrió los ojos y le sonrió. A pesar de que ella le miró con cara de desaprobación mientras negaba con la cabeza, él como respuesta simplemente se encogió de hombros, la atrajo hacia sí y la besó, a pesar de oponerse un poco, como parte del papel que debía interpretar, no tardó en devolverle el beso para que después las mantas amortiguaran sus suspiros.
Nadie entendía aquella relación, ni siquiera ellos mismos. Ella se decía cada día que lo suyo tenía que acabar, que no tenía sentido y creía que él sentía lo mismo, sin embargo, antes o después todo se enredaba y acaban en el mismo bucle; unas veces era por el alcohol, la insistencia de sus amigos ó los empujones de la muchedumbre en las noches de fiesta que hacían que la distancia entre ambos se acortara poco a poco hasta que sus bocas apenas se separaban en un par de centímetros.
Otras veces se dejaban llevar por una conversación sin sentido que los ponía, como pequeñas figuras de una maqueta de este mundo loco, donde tantas otras veces: en las escaleras de un hospital a medio camino entre ambos, porque ella no quería ir sola de noche. Cuando la veía acercarse con su carpeta naranja sonreía y se agachaba para besarla, la distancia que los separaba de su casa la recorrían hablando animadamente, y el segundo beso siempre tenía lugar en el ascensor. Después en la cama las escenas se repetían, y aunque se conocían palmo a palmo no parecían aburrirse nunca.
 Se querían, pero a su manera. Sin embargo ,el verdadero problema no siempre es el cariño, sino el deseo, que en algunos casos es todavía peor ó simplemente un tema más difícil de zanjar.

martes, 10 de abril de 2012

El espacio vacío entre canción y canción me dejó escuchar el sonido de una ola que perdía la vida estrellándose contra las rocas, dejando una huella de su existencia que apenas duraría un par de segundos, hasta que el agua volviera a estar en calma, después nadie ser daría cuenta de que había existido, nadia sabría en donde había desaparecido para siempre, porque nadie en el mundo le ponía nombre a las olas, nadie las recordaba, a nadie le interesaban. Las únicas que pasaban a la historia eran aquellas que se cobraban la vida de miles de personas, quizás lo hacían por vengar a todas esas otras que, segundo tras segundo, caían para siempre en el olvido.

lunes, 9 de abril de 2012

T

Una noche que se convierte en una espiral de sucesos, una simple pregunta que puede desencadenar un huracán, un beso no robado, sino pedido, que hace que se pare el mundo, y detrás de ese primero muchos más. Una conversación sin sentido y al mismo tiempo con más sentido que ninguna otra, tu risa, mi risa. Una arruga en tu frente mientras me preguntas por qué te miro así, una carcajada para responder a tu pregunta y otro beso. Tu mano que acaricia mi rodilla y la mía que se apoya sobre esta casi con timidez, para que nuestros dedos se acaben entrelazando a la perfección como dos piezas de un puzle que llevaba toda una vida esperando por ser acabado. Parece como si nos conociéramos desde hace una eternidad y ni siquiera han pasado dos horas desde la primera vez que te vi. Dos horas en las que siento más que en meses enteros, de esas sensaciones que hacen que un escalofrío te recorra la espalda, dos horas que hacen que vuelva a casa sonriendo como nadie me recordaba, que me meta en cama pensando que a veces las cosas salen mejor de lo que uno espera.
Sin embargo, sólo han sido eso, dos horas, no serán más, no puede ser, te explicas y yo lo entiendo, ni siquiera sabes que me pasa algo parecido, me lo has puesto más fácil sin saberlo. Ahora no puede ser, más adelante nadie sabe.
 En cualquier caso, encantada de conocerte.